jueves, 13 de enero de 2011

Tu vives siempre en tus actos.
Con la punta de tus dedos
pulsas el mundo, le arrancas
auroras, triunfos, colores,
alegrías: es tu música.
La vida es lo que tu tocas.

De tus ojos, sólo de ellos,
sale la luz que te guía
los pasos. Andas
por lo que ves. Nada más.

Y si una duda te hace
señas a diez mil kilómetros,
lo dejas todo, te arrojas
sobre proas, sobre alas,
estás ya allí; con los besos,
con los dientes la desgarras:
Ya no es duda.
Tú nunca puedes dudar.

Porque has vuelto los misterios
del revés. Y tus enigmas,
lo que nunca entenderás,
son esas cosas tan claras:
la arena donde te tiendes,
la marcha de tu reloj
y el tierno cuerpo rosado
que te encuentras en tu espejo
cada día al despertar,
y es el tuyo. Los prodigios
que están descifrados ya.

Y nunca te equivocaste,
más que una vez, una noche
que te encapricho una sombra
-la única que te ha gustado-.
Una sombra parecía.
Y la quisiste abrazar.
Y era yo.


Pedro Salinas.

sábado, 8 de enero de 2011

Los maoríes afirman que sus antepasados alcanzaron la tierra que habitan en canoas. Las gentes de Whangara creen que su antecesor Paikea lo hizo a lomos de una ballena, que lo había rescatado tras volcar su embarcación.
Según la tradición maorí, Paikea es un antepasado de Ngāti Porou, una tribu maorí de la costa este de Norte de Nueva Zelanda. Paikea es el nombre adoptado por Kahutia-te-Rangi despues de ser ayudado por las ballenas jorobadas (Paikea) y sobrevivir a un intento de asesinato por parte de su hermano Ruatapu.

Cuenta la leyenda que Ruatapu se ofendió cuando su padre Uenuku puso por delante de él a su hermano Kahutia-te-Rangi. Cuando Ruatapu estaba a punto de usar un peine que pertenecía a Kahutia-te-Rangi, Uenuku le reprendió y señaló que Kahutia-te-Rangi era de una casta importante mientras que Ruatapu no lo era, pues su madre era una mujer de esclavos.

Enfadado y avergonzado por los comentarios despectivos de su padre, Ruatapu construyó una canoa, o waka. Cuando la terminó, atrajo a Kahutia-te-Rangi y  otros hijos de Uenuku, todos ellos hombres jóvenes de alta cuna, a bordo de su canoa, y los llevó a alta mar dispuesto a ahogarlos. Había hecho un agujero en el fondo de la canoa y lo tapaba con el talón. Al llegar, apartó el talón y la canoa se hundió. Entonces fue hacia cada uno de los jóvenes para ahogarlos. Mientras tanto, Kahutia-te-Rangi recitaba un conjuro invocando las ballenas jorobadas del Sur (Paikea en maorí), pedía que le llevaran a tierra. Y así fue.


Kahutia-te-Rangi fue el único sobreviviente  y tomó el nombre de Paikea para conmemorar la ayuda que recibió de las ballenas jorobadas.

miércoles, 5 de enero de 2011

Como los erizos, ya sabéis, los hombres
un día sintieron frío. Y quisieron compartirlo.
Entonces inventaron el amor. El resultado
fue, ya sabéis, como en los erizos. 

Luis Cernuda. Donde habite el olvido (extracto).

domingo, 2 de enero de 2011

viure és combatre la peresa.

No tot és desar somnis pels calaixos
rodejats d'enemics o bé d'objectes
que subtilment i astuta ens empresonen.

Perquè viure és combatre la peresa
de cada instant i restablir la fonda
dimensió de tota cosa dita.
Podem amb cada gest guanyar nous àmbits
i amb cada mot acréixer l'esperança.
Serem allò que vulguem ser.


Miquel Martí i Pol.